martes, 20 de noviembre de 2012

LA ISLA DESIERTA Roberto Arlt


 “LA ISLA DESIERTA” Burlería en un acto.                   Roberto Arlt

ACTO ÚNICO
Oficina rectangular blanquísima, con ventanal a todo lo ancho del salón, enmarcando un cielo infinito caldeado en azul. Frente a las mesas escritorios, dispuestos en hilera como reclutas, trabajan, inclinados sobre las máquinas de escribir, los empleados. En el centro y en el fondo del salón, la mesa del JEFE, emboscado tras unas gafas negras y con el pelo cortado como la pelambre de un cepillo. Son las dos de la tarde, y una extrema luminosidad pesa sobre estos desdichados simultáneamente encorvados y recortados en el espacio por la desolada simetría de este salón de un décimo piso.
EL JEFE.- Otra equivocación, Manuel.
MANUEL.- ¿Señor?
EL JEFE.- Ha vuelto a equivocarse, Manuel.
MANUEL.- Lo siento, señor.
EL JEFE.- Yo también. (Alcanzándole la planilla.) Corríjala. (Un minuto de silencio.)
EL JEFE.- María.
MARÍA.- ¿Señor?
EL JEFE.- Ha vuelto a equivocarse, María.
MARÍA.- (Acercándose al escritorio de EL JEFE.) Lo siento, señor.
EL JEFE.- También yo lo voy a sentir cuando tenga que hacerlos echar. Corrija. (Nuevamente hay otro minuto de silencio. Durante este intervalo pasan chimeneas de buques y se oyen las pitadas de un remolcador y el bronco pito de un buque. Automáticamente todos los EMPLEADOS enderezan las espaldas y se quedan mirando la ventana.)
EL JEFE.- (Irritado.) ¡A ver si siguen equivocándose! (Pausa.)
EMPLEADO 1º.- (Con un apagado grito de angustia.) ¡Oh! no; no es posible. (Todos se vuelven hacia él.)
EL JEFE.- (Con venenosa suavidad.) ¿Qué no es posible, señor?
MANUEL.- No es posible trabajar aquí.
EL JEFE.- ¿No es posible trabajar aquí? ¿Y por qué no es posible trabajar aquí? (Con lentitud.) ¿Hay pulgas en las sillas? ¿Cucarachas en la tinta?
MANUEL.- (Poniéndose de pie y gritando.) ¡Cómo no equivocarse! ¿Es posible trabajar sin equivocarse aquí? Contéstame. ¿Es posible trabajar sin equivocarse aquí?
EL JEFE.- No me falte, Manuel. Su antigüedad en la casa no lo autoriza a tanto. ¿Por qué se arrebata?
MANUEL.- Yo no me arrebato, señor. (Señalando la ventana.) Los culpables de que nos equivoquemos son esos malditos buques.
EL JEFE.- (Extrañado.) ¿Los buques? (Pausa.) ¿Qué tienen los buques?
MANUEL.- Sí, los buques. Los buques que entran y salen, chillándonos en las orejas, metiéndosenos por los ojos, pasándonos las chimeneas por las narices. (Se deja caer en la silla.) No puedo más.
TENEDOR DE LIBROS.- Don Manuel tiene razón. Cuando trabajábamos en el subsuelo no nos equivocábamos nunca.
MARÍA.- Cierto; nunca nos sucedía esto.
EMPLEADA 1ª.- Hace siete años.
EMPLEADO 1º.- ¿Ya han pasado siete años?
EMPLEADO 2º.- Claro que han pasado.
TENEDOR DE LIBROS.- Yo creo, jefe, que estos buques, yendo y viniendo, son perjudiciales para la contabilidad.
EL JEFE.- ¿Lo creen?
MANUEL.- Todos lo creemos. ¿No es cierto que todos lo creemos?
MARÍA.- Yo nunca he subido a un buque, pero lo creo.
TODOS.- Nosotros también lo creemos.
EMPLEADA 2ª.- Jefe, ¿ha subido a un buque, alguna vez?
EL JEFE.- Y para qué un jefe de oficina necesita subir a un buque?
MARÍA.- ¿Se dan cuenta? Ninguno de los que trabajan aquí ha subido a un buque.
EMPLEADA 2ª.- Parece mentira que ninguno haya viajado.
EMPLEADO 2º.- ¿Y por qué no ha viajado usted?
EMPLEADA 2ª.- Esperaba casarme...
TENEDOR DE LIBROS.- Lo que es a mí, ganas no me han faltado.
EMPLEADO 2º.- Y a mí. Viajando es como se disfruta.
EMPLEADO 3º.- Vivimos entre estas cuatro paredes como en un calabozo.
MANUEL.- Cómo no equivocarnos. Estamos aquí suma que te suma, y por la ventana no hacen nada más que pasar barcos que van a otras tierras. (Pausa.) A otras tierras que no vimos nunca. Y que cuando fuimos jóvenes pensamos visitar.
EL JEFE.- (Irritado.) ¡Basta! ¡Basta de charlar! ¡Trabajen!
MANUEL.- No puedo trabajar.
EL JEFE.- ¿No puede? ¿Y por qué no puede, don Manuel?
MANUEL.- No. No puedo. El puerto me produce melancolía.
EL JEFE.- Le produce melancolía. (Sardónico.) Así que le produce melancolía. (Conteniendo su furor.) Siga, siga su trabajo.
MANUEL.- No puedo.
EL JEFE.- Veremos lo que dice el Director General. (Sale violentamente.)
MANUEL.- Cuarenta años de oficina. La juventud perdida.
MARÍA.- ¡Cuarenta años! ¿Y ahora?...
MANUEL.- ¿Y quieren decirme ustedes para qué?
EMPLEADA 3ª.- Ahora lo van a echar...
MANUEL.- ¡Qué me importa! Cuarenta años de Debe y Haber. De Caja y Mayor. De Pérdidas y Ganancias.
EMPLEADA 2ª.- ¿Quiere una aspirina, Don Manuel?
MANUEL.- Gracias, señorita. Esto no se arregla con aspirina. Cuando yo era joven creía que no podría soportar esta vida. Me llamaban las aventuras... los bosques. Me hubiera gustado ser guardabosques. O cuidar un faro...
TENEDOR DE LIBROS.- Y pensar que a todo se acostumbra uno.
MANUEL.- Hasta a esto...
TENEDOR DE LIBROS.- Sin embargo, hay que reconocer que estábamos mejor abajo. Lo malo es que en el subsuelo hay que trabajar con luz eléctrica.
MARÍA.- ¿Y con qué va a trabajar uno si no?
EMPLEADO 1º.- Uno estaba allí tan tranquilo como en el fondo de una tumba.
TENEDOR DE LIBROS.- Cierto, se parece a una tumba. Yo muchas veces me decía: "Si se apaga el sol, aquí no nos enteramos"...
MANUEL.- Y de pronto, sin decir agua va, nos sacan del sótano y nos meten aquí. En plena luz. ¿Para qué queremos tanta luz? ¿Podés decirme para qué queremos tanta luz?
TENEDOR DE LIBROS.- Francamente, yo no sé...
EMPLEADA 2ª.- El jefe tiene que usar lentes negros...
EMPLEADO 2º.- Yo perdí la vista allá abajo...
EMPLEADO 1º.- Sí, pero estábamos tan tranquilos como en el fondo del mar.
TENEDOR DE LIBROS.- De allí traje mi reumatismo. (Entra el ordenanza CIPRIANO, con un uniforme color canela y un vaso de agua helada. Es MULATO, simple y complicado, exquisito y brutal, y su voz por momentos persuasiva.)
MULATO.- ¿Y el Jefe?
EMPLEADA 2ª.- No está. ¿No ve que no está?
EMPLEADO 2º.- Fue a la Dirección...
MULATO.- (Mirando por la ventana.) ¡Hoy llegó el "Astoria"! Yo lo hacía en Montevideo.
EMPLEADA 2ª.- (Acercándose a la ventana.) ¡Qué chimeneas grandes tiene!
MULATO.- Desplaza cuarenta y tres mil toneladas...
EMPLEADO 1º.- Ya bajan los pasajeros...
MANUEL.- Y nosotros quisiéramos subir.
MULATO.- Y pensar que yo he subido a casi todos los buques que dan vuelta por los puertos del mundo.
EMPLEADO 2º.- Hablaron mucho los diarios...
MULATO.- Sé los pies que calan. En qué astilleros se construyeron. El día que los botaron. Yo, cuando menos, merecía ser ingeniero naval.
EMPLEADO 2º.- Vos, ingeniero naval... No me hagas reír.
MULATO.- O capitán de fragata. He sido grumete, lavaplatos, marinero, cocinero de veleros, maquinista de bergantines, timonel de sampanes, contramaestre de paquebotes...
EMPLEADO 2º.- ¿Por donde viajaste? ¿Por la línea del Tigre o por la de Constitución?
MULATO.- (Sin mirar al que lo interrumpe.) Desde los siete años que doy vueltas por el mundo, y juro que jamás en la vida me he visto entre chusma tan insignificante como la que tengo que tratar a veces...
MARÍA.- (A empleada 1ª.) A buen entendedor...
MULATO.- Conozco el mar de las Indias. El Caribe, el Báltico... hasta el océano Ártico conozco. Las focas, recostadas en los hielos, lo miran a uno como mujeres aburridas, sin moverse...
EMPLEADO 2º.- ¡Che, debe hacer un fresco bárbaro por ahí!
EMPLEADA 2ª.- Cuente, Cipriano, cuente. No haga caso.
MULATO.- (Sin volverse.) Aviada estaría la luna si tuviera que hacer caso de los perros que ladran. En un sampán me he recorrido el Ganges. Y había que ver los cocodrilos que nos seguían...
MARÍA.- No sea exagerado, Cipriano.
MULATO.- Se lo juro, señorita.
EMPLEADO 2º.- Indudablemente, este no pasó de San Fernando.
MULATO.- (Violento.) A mí nadie me trata de mentiroso, ¿sabe? (Arrebatado, se quita la chaquetilla, y luego la camisa, que muestra una camiseta roja, que también se saca.)
EMPLEADA 1ª.- ¿Qué hace, Cipriano?
EMPLEADA 2ª.- ¿Está loco?
EMPLEADA 3ª.- Cuidado, que puede venir el jefe.
MULATO.- Vean, vean estos tatuajes. Digan si estos son tatuajes hechos entre la línea del Tigre o Constitución. Vean...
EMPLEADA 2ª.- ¡Una mujer en cueros!
MULATO.- Este tatuaje me lo hicieron en Madagascar, con una espina de tiburón.
EMPLEADO 2º.- ¡Qué mala espina!
MULATO.- Vean esta rosa que tengo sobre el ombligo. Observen que delicadeza de pétalos. Un trabajo de indígenas australianos.
EMPLEADO 2º.- ¿No será una calcomanía?
EMPLEADA 2ª.- ¡Qué va a ser calcomanía! Este es un tatuaje de veras.
MULATO.- Le aseguro, señorita, que si me viera sin pantalones se asombraría...
TODOS.- ¡Oh... ah!...
MULATO.- (Enfático.) Sin pantalones soy extraordinario.
EMPLEADA 1ª.- No se los pensará quitar, supongo.
MULATO.- ¿Por qué no?
EMPLEADA 3ª.- No, no se los quite.
MULATO.- No voy a quedar desnudo por eso. Y verán qué tatuajes tengo labrados en las piernas.
EMPLEADA 1ª.- Es que si entra alguien...
EMPLEADA 3ª.- Cerrando la puerta. (Va a la puerta.)
MULATO.- (Quitándose los pantalones y quedando con un calzoncillo corto y rojo con lunares blancos.) Miren estos dibujos. Son del más puro estilo malasio. ¿Qué les parece esta guarda de monos pelando bananas? (Murmullos de "Oh... ah...") Lo menos que merezco es ser capitán de una isla. (Toma un pliego de papel madera y rasgándolo en tiras se lo coloca alrededor de la cintura.) Así van vestidos los salvajes de las islas.
EMPLEADA 1ª.- ¿A las mujeres también les hacen tatuajes?...
MULATO.- Claro. ¡Y qué tatuajes! Como para resucitar a un muerto.
EMPLEADA 2ª.- ¿Y es doloroso tatuarse?
MULATO.- No mucho... Lo primero que hace el brujo tatuador es ponerlo a uno bajo un árbol...
EMPLEADA 2ª.- Uy, que miedo.
MULATO.- Ningún miedo. El brujo acaricia la piel hasta dormirla. Y uno acaba por no sentir nada.
EMPLEADO 1º.- Claro...
MULATO.- Siempre bajo los árboles hay hombres y mujeres haciéndose tatuar. Y uno termina por no saber si es un hombre, un tigre, una nube o un dragón.
TODOS.- ¡Oh, quién lo iba a decir! ¡Si parece mentira!
MULATO.- (Fabricándose una corona con papel y poniéndosela.) Los brujos llevan una corona así y nadie los mortifica.
EMPLEADA 1ª.- Es notable.
EMPLEADA 2ª.- Las cosas que se aprenden viajando...
MULATO.- Allá no hay jueces, ni cobradores de impuestos, ni divorcios, ni guardianes de plaza. Cada hombre toma a la mujer que le gusta y cada mujer al hombre que le agrada. Todos viven desnudos entre las flores, con collares de rosas colgantes del cuello y los tobillos adornados de flores. Y se alimentan de ensaladas de magnolias y sopas de violetas.
TODOS.- Eh, eh...
EMPLEADA 2ª.- ¡Eh! ¡Cipriano, que no nacimos ayer!
MULATO.- Juro que se alimentan de ensaladas de magnolias.
TODOS.- No.
MULATO.- Sí.
EMPLEADO 2º.- Mucho... mucho...
MULATO.- Digo que sí. Y además los árboles están siempre cargados de toda clase de fruta.
MANUEL.- No será como la que uno compra aquí, en la feria.
MULATO.- Allá no. Cuelgan libremente de las ramas y quien quiere, come, y quién no quiere, no come... y por la noche, entre los grandes árboles, se encienden fogatas y ocurre lo que es natural que ocurra entre hombres y mujeres.
EMPLEADA 1º.- ¡Qué países, qué países!
MULATO.- Y digo que es muy saludable vivir así libremente. Al otro día la gente trabaja con más ánimo en los arrozales y si uno tiene sed (toma el vaso de agua y bebe.) parte un coco y bebe su deliciosa agua fresca.
MANUEL.- (Tirando violentamente un libro al suelo.) ¡Basta!
MULATO.- ¿Basta qué?
MANUEL.- Basta de noria. Se acabó. Me voy.
EMPLEADA 2ª.- ¿A dónde va, don Manuel?
MANUEL.- A correr mundo. A vivir la vida. Basta de oficina. Basta de malacate. Basta de números. Basta de reloj. Basta de aguantarlo a este otro canalla. (Señala la mesa del jefe.) (Pausa.)
EMPLEADO 1º.- ¿Quién es el otro?
TODOS.- ¿Quién es?
MANUEL.- (Perplejo.) El otro... el otro... el otro... soy yo.
EMPLEADA 3ª.- ¡Usted, don Manuel!
MANUEL.- Sí, yo; que desde hace veinte años le llevo los chismes al jefe. Mucho tiempo hacía que me amargaba este secreto. Pero trabajábamos en el subsuelo. Y en el subsuelo las cosas no se sienten.
TODOS.- ¡Oh!...       
EMPLEADO 1º.- ¿Qué tiene que ver el subsuelo?
MANUEL.- No sé. La vida no se siente. Uno es como una lombriz solitaria en un intestino de cemento. Pasan los días y no se sabe cuándo es de día, cuándo es de noche. Misterio. (Con desesperación.) Pero un día nos traen a este décimo piso. Y el cielo, las nubes, las chimeneas de los transatlánticos se nos entran en los ojos. Pero entonces, ¿existía el cielo? Pero entonces, ¿existían los buques? ¿Y las nubes existían? ¿Y uno, por qué no viajó? Por miedo. Por cobardía. Mírenme. Viejo. Achacoso. ¿Para qué sirven mis cuarenta años de contabilidad y de chismerío?
MULATO (enfático). - Ved cuán noble es su corazón. Ved cuán responsables son sus palabras. Ved cuán inocentes son sus intenciones. Ruborizaos, amanuenses. Llorad lágrimas de tinta. Todos vosotros os pudriréis como asquerosas ratas entre estos malditos libros. Un día os encontraréis con el sacerdote que vendrá a suministraros la extremaunción. Y mientras os unten con aceite la planta de los pies, os diréis: "¿Qué he hecho de mi vida? Consagrarla a la teneduría de libros. Bestias.
MANUEL. - Quiero vivir los pocos años que me quedan de vida en una isla desierta. Tener mi cabaña a la sombra de una palmera. No pensar en horarios.
EMPLEADO 1º - Iremos juntos, don Manuel.
MARÍA. - Yo iría, pero para cumplir este deseo tendría que cobrar los meses de sueldo que me acuerda la ley 11.729.
EMPLEADO 2º -Para que nos amparase la ley 11.729, tendrían que echarnos.
MULATO. - Aprovechen ahora que son jóvenes. Piensen que cuando les estén untando con aceite la planta de los pies no podrán hacerlo.
MARÍA. -La pena es que tendré que dejar a mi novio.
EMPLEADO 2° -¿Por qué no lo conserva en un tarro de pickles?
EMPLEADA 2ª - Cállese, odioso.
MULATO. - Señores, procedamos con corrección. Cuando don Manuel declaró que él era el chismoso, una nueva aurora pareció cernirse sobre la humanidad. Todos le miramos y nos dijimos: "He aquí un hombre honesto; he aquí un hombre probo; he aquí la estatua misma de la virtud cívica y ciudadana".(Grave.) Don Manuel. Usted ha dejado de ser don Manuel. Usted se ha convertido en Simbad el Marino.
EMPLEADA 3ª - Qué bonito!
MANUEL. - Ahora, lo que hay que buscar es la isla desierta.
TENEDOR DE LIBROS. - ¿Hay todavía islas desiertas?
MULATO. - Sí, las hay. Vaya si las hay. Grandes islas. Y con árboles de pan. Y con
plátanos. Y con pájaros de colores. Y con sol desde la mañana a la noche.
EMPLEADO 2º - ¿Y nosotros? ...
MULATO. - ¿Cómo nosotros?
EMPLEADA 2ª -¿Claro? ¿Y a nosotros nos van a largar aquí?
MULATO. - Vengan ustedes también.
TODOS. - Eso... vámonos todos.
MULATO. - Ah... y qué les diré de las playas de coral.
EMPLEADA 1ª Cuente, Cipriano, cuente.
MULATO. - Y los arroyuelos cantan entre las breñas. Y también hay negros. Negros que por la noche baten el tambor. Así. (El MULATO toma la tapa de la máquina de escribir y comienza a batir el tam tam ancestral, al mismo tiempo que oscila simiesco sobre sí mismo. Sugestionados por el ritmo, van entrando todos en la danza. )
MULATO (a tiempo que bate el tambor). -Y también hay hermosas mujeres desnudas. Desnudas de los pies a la cabeza. Con collares de flores. Que se alimentan de ensaladas de magnolias. Y hermosos hombres desnudos. Que bailan bajo los árboles, como ahora nosotros bailamos aquí... La hoja de la bananera/ De verde ya se madura/ Quien toma prenda de joven/ Tiene la vida segura. (La danza se ha ido generalizando a medida que habla el MULATO, y los viejos, los empleados y las empleadas giran en torno de la mesa, donde como un demonio gesticula, toca el tambor y habla el condenado negro.) Y bailan, bailan, bajo los árboles cargados de frutas. De aromas... (Histéricamente todos los hombres se van quitando los sacos, los chalecos, las corbatas; las muchachas se recogen las faldas y arrojan los zapatos. El MULATO bate frenéticamente la tapa de la máquina de escribir. Y cantan un ritmo de rumba.) La hoja de la bananera...
EL JEFE.- (Entrando bruscamente con el DIRECTOR con voz de trueno.) ¿Qué pasa aquí?
MARÍA.- (Después de alguna vacilación.) Señor... esta ventana maldita y el puerto... Y los buques... esos buques malditos...
EMPLEADA 2ª.- Y este negro.
DIRECTOR.- Oh... comprendo... comprendo. (a EL JEFE). Despida a todo el personal. Haga poner vidrios opacos en la ventana.                                                                            TELÓN

Examen libre de Literatura de 3º

Se puede consultar en la página web de Secundaria  o pedir pautas en el liceo, pero básicamente tiene un programa similar al reglamentado, aunque el estudiante puede elegir qué autores y qué textos trabajar, dentro de los propuestos oficialmente. De narrativa hay 3 autores, y se estudia un cuento de cada uno. De poesía van otros tres autores, y se estudian dos poemas de cada uno de ellos. Luego viene "Martín Fierro", del cual deben prepararse dos capítulos, y dos obras de teatro que se preparan enteras (si son de un acto) o dos actos (si tienen varios).
A modo de ejemplo, un programa libre podría ser el mismo que para los reglamentados, pero agregándole un poema a los dos poetas dados y estudiando dos poemas de un tercero, que no hemos dado en clase y podría ser Juana de Ibarbourou. También debe agregar un autor de teatro y una obra, que estén dentro de los que propone el CES (Consejo de Educación Secundaria).

HAY QUE TRAER EL PROGRAMA QUE PREPARÓ EN UNA LISTA ESCRITA EL DÍA DEL EXAMEN. De lo contrario no se le tomará el mismo.
Cualquier duda, pueden plantearla personalmente en el liceo, por aquí (haciendo un comentario) o por mail, a laprofedelit@gmail.com

viernes, 16 de noviembre de 2012

PROGRAMA PARA EL EXAMEN REGLAMENTADO DE LITERATURA
Liceo número 30, Grupos: 3º 3, 4, 5, 6, 7
                                                Prof. Mariela Rodríguez

GÉNERO NARRATIVO: elementos de una narración (tiempo, espacio, personajes, narrador); su estructura; clasificación de las obras narrativas, títulos, narradores y personajes.
1) HORACIO QUIROGA: La "Generación del 900". Quiroga: principales aspectos de su biografía y obras publicadas. Comentario del cuento "El almohadón de pluma".
2) FRANCISCO ESPÍNOLA: La "generación del Centenario". Características de la narrativa de Espínola. Comentario de "El hombre pálido”.
3) JULIO CORTÁZAR: La narrativa latinoamericana del siglo XX (regionalismo, nueva narrativa, el "boom" de la narrativa). Cortázar: obras publicadas. Comentario de “Continuidad de los parques”.

GÉNERO LÍRICO: Concepto de poesía, estructura formal, características de los poemas.
4) JOSÉ MARTÍ: Principales aspectos de su vida y obra. Comentario del poema IX de "Versos sencillos".
5) PABLO NERUDA: “Veinte Poemas de amor y una canción desesperada”. Información sobre el libro. Análisis del Poema 20.
8) JOSÉ HERNÁNDEZ: concepto de literatura gaucha y gauchesca. Información general sobre "Martín Fierro" y comentario del canto I. Para 3º3, 4 y 5 va también el análisis del canto VII, hasta el intercambio de insultos (estrofa 15).

GÉNERO DRAMÁTICO: características de las obras teatrales, concepto de obra dramática; el texto escrito y el texto espectacular, estructura externa, etc.
9) FLORENCIO SÁNCHEZ: Comentario de "El desalojo": título, temas, estructura, personajes, lenguaje y otros aspectos de la obra.

Nota: El alumno debe conocer los argumentos, estructura, vocabulario y recursos literarios de cada texto estudiado. Es indispensable, además, que evidencie el dominio de la expresión escrita que corresponde a tercer año liceal, en lo que a ortografía y sintaxis refiere. No se aceptarán esquemas. Debe revelar estudio y comprensión de los temas. Puede consultar un par de veces el texto, que dejará en la mesa de los profesores, sin anotación alguna.

viernes, 19 de octubre de 2012

Florencio Sánchez

A esta altura del año me es más fácil ir al 2011 que colgar los materiales de nuevo.

Pueden encontrar el texto de "El desalojo" en este blog, en la entrada del 3/10/11.
Como sé que siempre quieren saber más y más de todo (...) les dejo un par de videos sobre el autor, que están en la entrada del 6/10/11.
Saludos...

viernes, 12 de octubre de 2012

Información: "Martín Fierro"

INFORMACIÓN GENERAL SOBRE “MARTÍN FIERRO”

Poesía gaucha y poesía gauchesca
   Es una manifestación literaria propia del Río de la Plata, escrita en lengua rústica, cuyo personaje central es el gaucho. Éste se caracteriza por ser nómade, rebelde, sin trabajo fijo ni familia establecida, solitario, amigo de ir a las pulperías, donde a la charla sumaba a veces el canto acompañado de su guitarra. Hacia mediados del siglo XIX el gaucho, que antes se había apreciado como valeroso guerrero, pasa a ser mal visto, marginado y perseguido.
      Se llama POESÍA GAUCHA a la que es creada por los propios gauchos, de modo espontáneo, oral, sin intenciones literarias. Es anónima (porque se olvida pronto el autor) y no perdura en el tiempo. El ejemplo más claro es la payada, canto improvisado que entonan, a modo de competencia, dos cantores. Los versos deben siempre ser octosílabos y la rima consonante.
   Por otro lado, hay una POESÍA GAUCHESCA, que es escrita por hombres de la ciudad, cultos, que imitan el hablar del gaucho y plantean su problemática social, sus costumbres, sus tradiciones, contando la historia de algún personaje de ficción. Tiene intención literaria y perdura en el tiempo.  Es el caso de “Martín Fierro”, escrita por José Hernández (argentino, 1834-1886).
Martín Fierro”
   Lo que conocemos como “Martín Fierro” es en realidad la unión de dos libros. El primero es “El gaucho M Fierro”, de 1872, que tiene 2316 versos divididos en 13 cantos (capítulos en verso). Cuenta allí la autobiografía de Fierro (canto 1 a 9), la de su amigo Cruz (cantos 10 a 12) y la partida de ambos a tierras de indios, en el último canto. La historia queda así un poco inconclusa, lo que motivó a los lectores a pedir reiteradamente su continuación.
   La segunda parte, “La vuelta de M Fierro”, apareció en 1879, con 4894 versos en 33 cantos. El objetivo del autor (en toda la obra) es reivindicar la imagen del gaucho, sin idealizarlo ni burlarse de él. Concentra en Martín Fierro las características de todos los gauchos; es un fiel reflejo de los gauchos de su época.
   El libro está escrito en estrofas mayoritariamente de 6 versos octosílabos con rima consonante ABBCCB, que son conocidas como “coplas” o “sextinas”. Algunos capítulos tienen estrofas de cuatro versos o series de versos sin división en estrofas.
   Es un POEMA ÉPICO: poema por la estructura y épico porque cuenta grandes hazañas y la lucha del protagonista contra la adversidad y la injusticia.
   Su lenguaje imita al de la gente de campo, a veces sacando letras (“otenidas”), cambiándolas (“alquiridas”), agregándolas (“naides”) o cambiando acentos (“entiendamé”). Utiliza muchas comparaciones e imágenes, dichos y refranes, así como palabras de origen indígena (“yuyo”, por ejemplo) o muy antiguas (“peje” por pez).
   Se ubica en la Pampa argentina, en ámbitos como el fortín (donde se lucha contra los indios), el pueblo, los alrededores, el campo y las tierras de indios. Hay pocos nombres de lugares concretos. Es un mundo con grandes diferencias sociales, donde en primer lugar estaban los que mandaban (los del pueblo, los extranjeros), luego los trabajadores rurales, los gauchos y por último indios y negros.
   El protagonista es un gaucho, y da sus características en el canto 1. Es un personaje ficticio, aunque se supone que hubo un preso entre 1865 y 1869 que fue a la frontera a luchar contra los indios, como Fierro. Este es un apellido que sugiere valentía y fortaleza.
   Se trata de un personaje que cuenta su historia en verso y en primera persona. Tuvo familia, mujer e hijos, ganado, ranchito, trabajo, y todo lo perdió porque lo obligaron a ir a la frontera a pelear contra los indios, donde sufrió mil malos tratos y hambre hasta que se escapó, tres años después. Cuando volvió a su tierra se encontró con que su mujer se había ido con otro hombre, sus hijitos andaban por ahí trabajando de peones (aunque eran niños) y su rancho se había convertido en una “tapera” (algo casi derrumbado, abandonado, inhabitable). José Hernández muestra cómo los gauchos eran muchas veces injustamente castigados por la sociedad. Martín Fierro comenzó siendo tranquilo, paciente (“Yo he sido manso primero”) , pero tras todos estos problemas juró “ser más malo que una fiera”, y allí comenzó una etapa violenta y terrible de su vida, donde llega a matar a un par de personas y enfrentarse solo con toda una partida policial que lo andaba persiguiendo. Un policía, el sargento Cruz, lo ve tan valeroso que decide ponerse de su lado y ayudarlo, aunque esto implica que ambos serán perseguidos y tendrán que refugiarse en territorio indígena. Años después vuelve Fierro, se reencuentra con dos de sus hijos, conoce al hijo de Cruz (eran ya hombres adultos) y todos cuentan sus vidas hasta entonces.

viernes, 14 de septiembre de 2012

"El gaucho Martín Fierro", cantos 1 y 7



MARTÍN FIERRO
             1
Aquí me pongo a cantar
Al compás de la vigüela,
que el hombre que lo desvela
una pena estrordinaria,
como la ave solitaria
con el cantar se consuela.

Pido a los santos del cielo
que ayuden mi pensamiento:
les pido en este momento
que voy a cantar mi historia
me refresquen la memoria
y aclaren mi entendimiento.

Vengan santos milagrosos,
vengan todos en mi ayuda
que la lengua se me añuda
y se me turba la vista;
pido a mi Dios que me asista
en una ocasión tan ruda.

Yo he visto muchos cantores,
con famas bien otenidas
y que después de alquiridas
no las quieren sustentar:
parece que sin largar
se cansaron en partidas.

Mas ande otro criollo pasa
Martín Fierro ha de pasar;
nada lo hace recular
ni las fantasmas lo espantan,
y dende que todos cantan
yo también quiero cantar.

Cantando me he de morir,
cantando me han de enterrar
y cantando he de llegar
al pie del eterno Padre;
dende el vientre de mi madre
vine a este mundo a cantar.

Que no se trabe mi lengua
ni me falte la palabra;
el cantar mi gloria labra
y, poniendomé a cantar,
cantando me han de encontrar
aunque la tierra se abra.

Me siento en el plan de un bajo
a cantar un argumento;
como si soplara el viento
hago tiritar los pastos.
Con oros, copas y bastos
juega allí mi pensamiento.

Yo no soy cantor letrao
mas si me pongo a cantar
no tengo cuándo acabar
y me envejezco cantando:
las coplas me van brotando
como agua de manantial.

Con la guitarra en la mano
ni las moscas se me arriman;
naides me pone el pie encima,
y, cuando el pecho se entona,
hago gemir a la prima
y llorar a la bordona.

Yo soy toro en mi rodeo
y torazo en rodeo ajeno;
siempre me tuve por güeno
y si me quieren probar,
salgan otros a cantar
y veremos quién es menos

No me hago al lao de la güeya
aunque vengan degollando;
con los blandos yo soy blando
y soy duro con los duros,
y ninguno en un apuro
me ha visto andar tutubiando.

En el peligro !qué Cristos!
el corazón se me enancha,
pues toda la tierra es cancha,
y de eso naides se asombre;
el que se tiene por hombre
ande quiera hace pata ancha.

Soy gaucho, y entiendaló
como mi lengua lo esplica:
para mi la tierra es chica
y pudiera ser mayor;
ni la víbora me pica
ni quema mi frente el sol.

Nací como nace el peje
en el fondo de la mar;
naides me puede quitar
aquello que Dios me dio:
lo que al mundo truje yo
del mundo lo he de llevar.

Mi gloria es vivir tan libre
como el pájaro del cielo;
no hago nido en este suelo
ande hay tanto que sufrir,
y naides me ha de seguir
cuando yo remuento el vuelo.

Yo no tengo en el amor
quien me venga con querellas;
como esas aves tan bellas
que saltan de rama en rama,
yo hago en el trébol mi cama,
y me cubren las estrellas.

Y sepan cuantos escuchan
de mis penas el relato
que nunca peleo ni mato
sino por necesidá
y que a tanta alversidá
sólo me arrojó el mal trato.

Y atiendan la relación
que hace un gaucho perseguido,
que padre y marido ha sido
empeñoso y diligente,
y sin embargo la gente
lo tiene por un bandido.




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De carta de más me vía
sin saber a donde dirme;
mas dijeron que era vago
y entraron a perseguirme.

Nunca se achican los males,
van poco a poco creciendo,
y ansina me vide pronto
obligado a andar juyendo.

No tenía mujer ni rancho
y a más, era resertor;
no tenía una prenda güena
ni un peso en el tirador

A mis hijos infelices
pensé volverlos a hallar,
y andaba de un lao al otro
sin tener ni que pitar.

Supe una vez por desgracia
que había un baile por allí,
y medio desesperao
a ver la milonga fuí.

Riunidos al pericón
tantos amigos hallé,
que alegre de verme entre ellos
esa noche me apedé.

Como nunca, en la ocasión
por peliar me dio la tranca.
y la emprendí con un negro
que trujo una negra en ancas.

Al ver llegar la morena,
que no hacía caso de naides,
le dije con la mamúa:
-Va...ca...yendo gente al baile.

La negra entendió la cosa
y no tardó en contestarme,
mirándome como a un perro:
-Mas vaca será su madre.-

Y dentró al baile muy tiesa
con más cola que una zorra,
haciendo blanquiar los dientes
lo mesmo que mazamorra.

-¡Negra linda!-... dije yo.
-Me gusta... pa la carona-;
y me puse a talariar
esta coplita fregona:

-A los blancos hizo Dios,
a los mulatos San Pedro,
a los negros hizo el diablo
para tizón del infierno.-

Había estao juntando rabia
el moreno dende ajuera;
en lo escuro le brillaban
los ojos como linterna.

Lo conocí retobao,
me acerqué y le dije presto:
-Po...r...rudo que un hombre sea
nunca se enoja por esto.

Corcovió el de los tamangos
y creyéndose muy fijo:
-¡Más porrudo serás vos,
gaucho rotoso!-, me dijo.

Y ya se me vino al humo
como a buscarme la hebra,
y un golpe le acomodé
con el porrón de ginebra.

Ahí nomás pegó el de hollín
mas gruñidos que un chanchito,
y pelando el envenao
me atropelló dando gritos.

Pegué un brinco y abrí cancha
diciéndoles: -Caballeros,
dejen venir ese toro.
solo nací... solo muero.

El negro, después del golpe,
se había el poncho refalao
y dijo: -Vas a saber
si es solo o acompañado.

Y mientras se arremangó,
yo me saqué las espuelas,
pues malicié que aquel tío
no era de arriar con las riendas.

No hay cosa como el peligro
pa refrescar un mamao;
hasta la vista se aclara
por mucho que haiga chupao.

El negro me atropelló
como a quererme comer;
me hizo dos tiros seguidos
y los dos le abarajé.

Yo tenía un facón con S,
que era de lima de acero;
le hice un tiro, lo quitó
y vino ciego el moreno;

Y en el medio de las aspas
un planazo le asenté,
que lo largué culebriando
lo mesmo que buscapié.

Le coloriaron las motas
con la sangre de la herida,
y volvió a venir jurioso
como una tigra parida.

Y ya me hizo relumbrar
por los ojos el cuchillo,
alcanzando con la punta
a cortarme en un carrillo.

Me hirvió la sangre en las venas
y me le afirmé al moreno,
dándole de punta y hacha
pa dejar un diablo menos.

Por fin en una topada
en el cuchillo lo alcé,
y como un saco de güesos
contra un cerco lo largué.

Tiró unas cuantas patadas
y ya cantó pal carnero:
nunca me puedo olvidar
de la agonía de aquel negro.

En esto la negra vino
con los ojos como ají
y empezó la pobre allí
a bramar como una loba.
Yo quise darle una soba
a ver si la hacía callar,
mas pude reflesionar
que era malo en aquel punto,
y por respeto al dijunto
no la quise castigar.

Limpié el facón en los pastos,
desate mi redomón,
monté despacio y salí
al tranco pa el cañadón.

Después supe que al finao
ni siquiera lo velaron,
y retobao en un cuero,
sin rezarle lo enterraron.

Y dicen que dende entonces,
cuando es la noche serena
suele verse una luz mala
como de alma que anda en pena.

Yo tengo intención a veces,
para que no pene tanto,
de sacar de allí los güesos
y echarlos al camposanto.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Tarea domiciliaria

Trabajo para realizar en forma individual o de a dos personas.
Se entrega en el mes de setiembre, impreso o manuscrito.
1) Biografía de María Eugenia Vaz Ferreira. No más de una carilla (si es impresa) o dos (si es manuscrita). NUNCA  con lápiz. Queda prohibido incluir en ella palabras o frases cuyo sentido no se conozca.
2) Elija uno de los siguientes poemas para analizar. Deberá tener en cuenta:
 * temas
 * título
 * estructura formal
 * comentario, incluyendo análisis de recursos literarios, impresiones personales y (si las hay) semejanzas y diferencias con los poemas que hemos visto en clase.
3) En forma opcional, puede acompañar su trabajo con un dibujo o una fotografía que ilustre en algún sentido el poema seleccionado, o relacionarlo con una canción u otro texto que sea de su agrado y se parezca al que usted ha comentado.




Historia póstuma

Todo me lo diste, todo:
el ritmo azul de las cunas
en cuentos maravillosos
glosados de suaves músicas...

Las palabras melodiosas
divinas como el silencio,
las rosas de nieve y oro
perfumadas de secretos...

Las albas anunciadoras
de los venturosos días
henchidos de primaveras
refulgentes de sonrisas...

Las pálidas nebulosas
de los cielos taciturnos,
la soledad, el olvido
y la paz de los sepulcros.

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La estrella misteriosa

Yo no sé dónde está, pero su luz me llama,
¡oh misteriosa estrella de un inmutable sino!...
Me nombra con el eco de un silencio divino
y el luminar oculto de una invisible llama.
Si alguna vez acaso me aparto del camino,
con una fuerza ignota de nuevo me reclama:
gloria, quimera, fénix, fantástico oriflama
o un imposible amor extraño y peregrino...

Y sigo eternamente por la desierta vía
tras la fatal estrella cuya atracción me guía,
mas nunca, nunca, nunca a revelarse llega!
Pero su luz me llama, su silencio me nombra,
mientras mis torpes brazos rastrean en la sombra
con la desolación de una esperanza ciega...

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Vaso furtivo

Por todo lo breve y frágil,
superficial, fugitivo,
por lo que no tiene bases,
argumentos ni principios;
por todo lo que es liviano,
veloz, mudable y finito;
por las volutas del humo,
por las rosas de los tirsos,
por la espuma de las olas
y las brumas del olvido...
por lo que les carga poco
a los pobres peregrinos
de esta trashumante tierra
grave y lunática, brindo
con palabras transitorias
y con vaporosos vinos
de burbujas centelleantes
en cristales quebradizos...


martes, 21 de agosto de 2012

Poema 20 (P. Neruda)

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

RECURSOS LITERARIOS

Son caminos que maneja el autor para embellecer y/o enriquecer un texto literario.



ALITERACIÓN: reiteración de uno o varios sonidos para lograr un efecto sonoro o musical (“su voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca”)



ANÁFORA: reiteración de palabras al comienzo de dos o más versos, en poesía, o de enunciados, en prosa.



ANIMACIÓN: atribución de vida a algo inanimado.



ANTÍTESIS: Contradicción entre dos conceptos, palabras u oraciones.



ASÍNDETON: supresión de la conjunción que uniría varios términos, para dar rapidez a la frase (“coartadas, azares, posibles errores”)



COMPARACIÓN: relación de semejanza entre dos elementos: aquello que se describe y aquello a que se recurre para describirlo, unidos a través de un nexo comparante.



ELIPSIS: se suprime un elemento sintáctico (un verbo, el nombre de un personaje, por ejemplo), que queda sobreentendido.



ETOPEYA: descripción de los rasgos psicológicos o morales de un personaje.



GRADACIÓN: acumulación de imágenes o conceptos que siguen un orden determinado.



GRAFOPEYA: descripción física de un personaje.



HIPÉRBATON: alteración del orden lógico de una frase para resaltar alguno de sus términos (“la vista, entre las orejas de su zaino, fija”).



HIPÉRBOLE: exageración intencional de una idea para lograr cierto efecto.



METÁFORA: sustitución poética de una palabra por otra con finalidad expresiva. Se utiliza una expresión con un significado distinto del habitual (“lo vio Rodríguez, hecho estatua entre los sauces…”).



OXÍMORON: unión sintáctica de dos términos que son en sí mismos contradictorios (“dulce amargura”)



PARALELISMO: semejanza formal entre distintas partes de un texto (por ejemplo, entre dos versos: “besé su mano afilada/ besé sus zapatos blancos”)



PERSONIFICACIÓN: atribución de características humanas a lo que no lo es.



SINESTESIA: combinación de imágenes que corresponden a distintos sentidos (“un color chillón”)



SINÉCDOQUE: recurso de nombrar una parte de algo para referirse a la totalidad.