viernes, 25 de noviembre de 2011

Si te fuiste a examen...

PROGRAMA PARA EL EXAMEN REGLAMENTADO DE LITERATURA
Liceo número 30, Grupos: 3º 4, 5, 6, 7, y 9
                                                Prof. Mariela Rodríguez

GÉNERO NARRATIVO: elementos de una narración (tiempo, espacio, personajes, narrador); su estructura; clasificación de las obras narrativas, títulos, narradores y personajes.
1) HORACIO QUIROGA: La "Generación del 900". Quiroga: principales aspectos de su biografía y obras publicadas. Comentario del cuento "El almohadón de pluma".
2) FRANCISCO ESPÍNOLA: La "generación del Centenario". Características de la narrativa de Espínola. Comentario de "El hombre pálido” (o “Rodríguez”, para 3º6).
3) JULIO CORTÁZAR: La narrativa latinoamericana del siglo XX (regionalismo, nueva narrativa, el "boom" de la narrativa). Cortázar: obras publicadas. Comentario de “Continuidad de los parques”.

GÉNERO LÍRICO: Concepto de poesía, estructura formal, características de los poemas.
4) JOSÉ MARTÍ: Principales aspectos de su vida y obra. Comentario del poema IX de "Versos sencillos".
5) PABLO NERUDA: “Veinte Poemas de amor y una canción desesperada”. Información sobre el libro. Análisis del Poema 20.
8) JOSÉ HERNÁNDEZ: concepto de literatura gaucha y gauchesca. Información general sobre "Martín Fierro". Características del protagonista en el canto 1 y comentario del  canto VII, hasta el intercambio de insultos (estrofa 15).

GÉNERO DRAMÁTICO: características de las obras teatrales, concepto de obra dramática; el texto escrito y el texto espectacular, estructura externa, etc.
9) FLORENCIO SÁNCHEZ: Comentario de "El desalojo": título, temas, estructura, personajes, lenguaje y todo lo que hayamos dado de la obra.

Nota: El alumno debe conocer los argumentos, estructura, vocabulario y recursos literarios de cada texto estudiado. Es indispensable, además, que evidencie el dominio de la expresión escrita que corresponde a tercer año liceal, en lo que a ortografía y sintaxis refiere. No se aceptarán esquemas. Debe revelar estudio y comprensión de los temas. Puede consultar un par de veces el texto, que dejará en la mesa de los profesores, sin anotación alguna.

                                                                               Profesora: Mariela Rodríguez

martes, 8 de noviembre de 2011

EL 30, MI LICEO...

Información: Género dramático

Pertenecen a este género las obras escritas para ser representadas. El nombre “dramático” viene del griego “draomai”, que significa representación. Las primeras representaciones se hicieron en Grecia, hace más de 2500 años. En las obras de teatro no hay narrador que explique los hechos; todo debe deducirse del diálogo de los personajes, sus movimientos, tonos y gestos. El autor de obras teatrales se llama dramaturgo.
Las obras dramáticas se estructuran en actos (unidades mayores) y escenas (subdivisiones de los actos; marcan la entrada y salida de personajes).
Debemos diferenciar el texto escrito (lo que se lee) del texto espectacular (lo que se ve en la representación). Dentro del texto escrito podemos distinguir el diálogo de los personajes, que puede ser en verso o prosa, y siempre tiene la indicación del nombre de quien habla. A veces un personaje habla solo en escena, expresando sus pensamientos; es un monólogo o soliloquio. Otras ocasiones hay personajes que dialogan y se sobreentiende que otro personaje, también en escena, no los escucha. Es una convención teatral, algo que se acepta como si fuera posible, y se llama aparte. Si se hace referencia a algo que el espectador no ve (algo que ocurre fuera del escenario, por ejemplo) se dice que eso pertenece a la extraescena. También hay, por lo general, aclaraciones que hace el autor sobre movimientos, gestos y tonos de los personajes, así como descripciones del lugar, el vestuario o el aspecto de quienes aparecen en escena, que pueden estar al principio de la obra o en medio de la acción. Estas aclaraciones constituyen el llamado texto acotacional, que se escribe entre paréntesis y con letra diferente al diálogo de los personajes (por ejemplo: saliendo de la habitación).
A diferencia de la poesía y la narrativa, la obra dramática es más que palabras: necesita ser representada. El texto es llevado a la escena por un grupo de personas, y la puesta en escena puede incluir variaciones, según quién lo dirija, cómo se actúe, ante qué público se represente, etc.
Se llama texto espectacular al conjunto de códigos que coexisten en una representación, a saber: personajes, vestuario, maquillaje, escenografía, edificio teatral, texto, director, público, sonido, iluminación. Cada uno de estos elementos aportará una clase diferente de información al espectador. Los personajes pueden ser varios o solo uno (“unipersonal”). Representan personas o animales, ideas abstractas, etc. No hay que confundir personaje y actor: este último es la persona que toma el rol del personaje. Un mismo actor puede representar varios personajes, y viceversa. Su maquillaje y el vestuario nos ubicarán en una época, un lugar, una clase social determinada o incluso un hecho concreto: un ojo negro, una cicatriz, la aparición de arrugas, si hubo un transcurso temporal, por ejemplo. La escenografía también dará datos para ubicar a los personajes, ya sea realista o no. La obra puede representarse en un teatro, un sitio pensado para la representación,  o en otros lugares, como la calle, el ómnibus, una iglesia. El texto puede seguirse al pie de la letra o con variaciones, haciendo una puesta en escena “basada en…”. El director coordina la labor de todos, y parte de un concepto global de la obra, que intenta plasmar en escena. Es el que interpreta el texto escrito, le da un sentido personal. Puede haber o no intervención del público. El sonido podrá aportar música, voces en off, ruidos de ambiente, tormentas, etc., y con la iluminación se destaca un personaje o se crea un ambiente.
Hay otras formas teatrales particulares, como la pantomima (teatro sin palabras), el teatro negro (con muñecos sobre un fondo negro), las obras de títeres y marionetas, la ópera (donde el texto es cantado) o el radioteatro (que consiste solo en sonidos).

Información general sobre "Martín Fierro"

INFORMACIÓN GENERAL SOBRE “MARTÍN FIERRO”

Poesía gaucha y poesía gauchesca
   Es una manifestación literaria propia del Río de la Plata, escrita en lengua rústica, cuyo personaje central es el gaucho. Éste se caracteriza por ser nómade, rebelde, sin trabajo fijo ni familia establecida, solitario, amigo de ir a las pulperías, donde a la charla sumaba a veces el canto acompañado de su guitarra. Hacia mediados del siglo XIX el gaucho, que antes se había apreciado como valeroso guerrero, pasa a ser mal visto, marginado y perseguido.
      Se llama POESÍA GAUCHA a la que es creada por los propios gauchos, de modo espontáneo, oral, sin intenciones literarias. Es anónima (porque se olvida pronto el autor) y no perdura en el tiempo. El ejemplo más claro es la payada, canto improvisado que entonan, a modo de competencia, dos cantores. Los versos deben siempre ser octosílabos y la rima consonante.
   Por otro lado, hay una POESÍA GAUCHESCA, que es escrita por hombres de la ciudad, cultos, que imitan el hablar del gaucho y plantean su problemática social, sus costumbres, sus tradiciones, contando la historia de algún personaje de ficción. Tiene intención literaria y perdura en el tiempo.  Es el caso de “Martín Fierro”, escrita por José Hernández (argentino, 1834-1886).
Martín Fierro”
   Lo que conocemos como “Martín Fierro” es en realidad la unión de dos libros. El primero es “El gaucho M Fierro”, de 1872, que tiene 2316 versos divididos en 13 cantos (capítulos en verso). Cuenta allí la autobiografía de Fierro (canto 1 a 9), la de su amigo Cruz (cantos 10 a 12) y la partida de ambos a tierras de indios, en el último canto. La historia queda así un poco inconclusa, lo que motivó a los lectores a pedir reiteradamente su continuación.
   La segunda parte, “La vuelta de M Fierro”, apareció en 1879, con 4894 versos en 33 cantos. El objetivo del autor (en toda la obra) es reivindicar la imagen del gaucho, sin idealizarlo ni burlarse de él. Concentra en Martín Fierro las características de todos los gauchos; es un fiel reflejo de los gauchos de su época.
   El libro está escrito en estrofas mayoritariamente de 6 versos octosílabos con rima consonante ABBCCB, que son conocidas como “coplas” o “sextinas”. Algunos capítulos tienen estrofas de cuatro versos o series de versos sin división en estrofas.
   Es un POEMA ÉPICO: poema por la estructura y épico porque cuenta grandes hazañas y la lucha del protagonista contra la adversidad y la injusticia.
   Su lenguaje imita al de la gente de campo, a veces sacando letras (“otenidas”), cambiándolas (“alquiridas”), agregándolas (“naides”) o cambiando acentos (“entiendamé”). Utiliza muchas comparaciones e imágenes, dichos y refranes, así como palabras de origen indígena (“yuyo”, por ejemplo) o muy antiguas (“peje” por pez).
   Se ubica en la Pampa argentina, en ámbitos como el fortín (donde se lucha contra los indios), el pueblo, los alrededores, el campo y las tierras de indios. Hay pocos nombres de lugares concretos. Es un mundo con grandes diferencias sociales, donde en primer lugar estaban los que mandaban (los del pueblo, los extranjeros), luego los trabajadores rurales, los gauchos y por último indios y negros.
   El protagonista es un gaucho, y da sus características en el canto 1. Es un personaje ficticio, aunque se supone que hubo un preso entre 1865 y 1869 que fue a la frontera a luchar contra los indios, como Fierro. Este es un apellido que sugiere valentía y fortaleza.
   Se trata de un personaje que cuenta su historia en verso y en primera persona. Tuvo familia, mujer e hijos, ganado, ranchito, trabajo, y todo lo perdió porque lo obligaron a ir a la frontera a pelear contra los indios, donde sufrió mil malos tratos y hambre hasta que se escapó, tres años después. Cuando volvió a su tierra se encontró con que su mujer se había ido con otro hombre, sus hijitos andaban por ahí trabajando de peones (aunque eran niños) y su rancho se había convertido en una “tapera” (algo casi derrumbado, abandonado, inhabitable). José Hernández muestra cómo los gauchos eran muchas veces injustamente castigados por la sociedad. Martín Fierro comenzó siendo tranquilo, paciente (“Yo he sido manso primero”) , pero tras todos estos problemas juró “ser más malo que una fiera”, y allí comenzó una etapa violenta y terrible de su vida, donde llega a matar a un par de personas y enfrentarse solo con toda una partida policial que lo andaba persiguiendo. Un policía, el sargento Cruz, lo ve tan valeroso que decide ponerse de su lado y ayudarlo, aunque esto implica que ambos serán perseguidos y tendrán que refugiarse en territorio indígena. Años después vuelve Fierro, se reencuentra con dos de sus hijos, conoce al hijo de Cruz (eran ya hombres adultos) y todos cuentan sus vidas hasta entonces.

martes, 18 de octubre de 2011

Saludos...

Saludos desde Montevideo, Uruguay, a los amigos de la escuela Sol Naciente! Es un gusto compartir con ustedes los materiales que podemos organizar y publicar en este blog. Un gran abrazo para todos y todas!

lunes, 3 de octubre de 2011

Texto de "El desalojo", de Florencio Sánchez

Escena I
ENCARGADA. -(Saliendo de una de las habitaciones.) Ya sabe, ¿eh? Bueno; que non se le orvide. Son cansada de esperar que hoy e que mañana e que de aquí a un rato...
VECINA 1ª. -¿Qué le hemos de hacer? ¡Cuando no se puede, no se puede!
ENCARGADA. -Antonce no se arquila los cuartos, ¿sabe? ¿Se ha pensao que estamo en una república, aquí?... L'arquiler es lo primero.
VECINA 1ª. -¡Bueno, bueno!... ¡Basta! ¡No precisa hablar tanto!
ENCARGADA. -Eso digo yo. Non precisa hablar tanto. A la fin de mes se paga e nos quedamos todos callao la boca... (Alejándose.) Sí, señor. E non precisa tanto orgullo... Se quieren vivir de arriba, se compra el palacio del congreso, ¿sabe? ¡en la calle Entre Ríos!... (Tropieza con un mueble.) ¡Ay!... ¡Dío!...
VECINA 1ª. -(Aparte.) ¡No haberte roto algo!...
ENCARGADA. -¡Ay!... ¡Madona Santísima!... ¡Uiii!... (Golpea el mueble con rabia, volviéndose a INDALECIA.) ¿Y osté también se ha pensao tener todo el año esto cachivache ner patio?... Non tiene vergüenza...
INDALECIA. -¡Pero, señora...! Si yo...
ENCARGADA. -¡Un corno! Se le hubiesen tirao esta porquería de muebla a la calle, non estaría tanto tiempo sen buscar pieza. Parece mentira. (Quejándose.) ¡Ay, ay, ay!...
VECINA 2ª. -(Aproximándose.) ¿Se lastimó mucho, señora?...
ENCARGADA. -¡Qué sé yo!... Un gorpe tremendo.
VECINA 2ª. -¡A ver! Esos golpes saben ser malos...
VECINA 1ª. -(Burlona.) ¡Ah!... Se le puede formar un cáncer... Llamen a la Asistencia...
ENCARGADA. -Mire, mire, doña Francisca. Venga. (Se oculta detrás de los muebles para enseñarle la pierna lastimada. Dos inquilinos que salen rumbo a la calle, se detienen a mirar.)
VECINA 2ª. -¡Ay, qué temeridad!...
ENCARGADA. -Ner mismo güeso... Vea. (Viendo a los vecinos.) ¿Y ustedes qué quieren? ¿No tienen nada más que hacer?...
VECINA 2ª. -¡Ave María! ¡Tanta curiosidad!... (Los dos vecinos se alejan riendo.)
VECINA 1ª. -(Deteniéndolos.) Diga, Juan, ¿no sabe si dan baile este sábado los «Adulones del Sur»?
JUAN. -Creo que sí. (Mutis de ambos.)
VECINA 2ª. -Lo que es usted no faltará.
VECINA 1ª. -No estoy invitada. La fiesta es pa ustedes los socios, no más... ¡ja, ja!... (Mutis.)
VECINA 2ª. -¡Dispará no más, comadre!...
ENCARGADA. -¡Déquela!... Non vale la pena...
VECINA 2ª. -Tiene razón. Venga a mi cuarto. Le daré una frotación de aguardiente... Venga... También, la verdad es que ni se puede caminar en este patio.
ENCARGADA. -Naturalmente. Con toda esta porquería de cachivache adentro...
VECINA 2ª. -Un día, pase; dos, también; pero más, ¡es demasiada pachorra!...
INDALECIA. -(Tristemente.) ¡Ay, señora; ruéguele a Dios que no se vea en nuestro caso!
VECINA 2ª. -¡Pierda cuidado!... Mientras él me dé salú para trabajar, puedo estar tranquila. No ha de ser esta persona quien se quede de brazos cruzados esperando que las cosas caigan del cielo.
ENCARGADA. -Eso, eso digo yo. Mire, doña Indalecia; crea que no lo hago de gusto, porque el buen corazón lo tengo, ¿sabe? Ma non se puede estar estorbando a la quente todo el tiempo...
INDALECIA. -¿Qué debo hacer?... ¿Quieren que me tire al río con todos mis hijos?
VECINA 2ª. -No decimos tanto. Pero... moverse, caminar, buscar trabajo... En este Buenos Aires no falta en qué ganarse la vida.
INDALECIA. -¡Pero señor! Si no he hecho otra cosa que buscar ocupación. Ustedes bien lo saben. Costuras no le dan en el registro a una mujer vieja como yo. Ir a la fábrica no puedo, ni conchavarme, pues tengo que cuidar a mis hijos...
ENCARGADA. -Ma dícame un poco, ¿qué le precisa tener tanto hijos?... Si no hay con qué mantenerlos, se agarran y se dan.
VECINA 2ª. -¿Y los asilos?
VECINA 1ª. -¡Oh!... ¡Eso es muy fácil decirlo!... ¡Pobrecitos!...
ENCARGADA. -Pobrecito, pobrecito, e mientras tanto muerto de hambre como los gatos, robando la comida en casa de lo vecino...


 Escena II
GENARO. -(Que ha aparecido momentos antes con un paquete en la mano.) ...Y hacen bien, cuando los vecinos son tan agarrados. ¡Mándesén mudar de aquí!... ¡No tienen vergüenza!... ¡Estar embromando a la pobre mujer!... ¡Bruta gente!...
VECINA 2ª. -¡El terremoto de la Calabria!... Vámonos, señora.
ENCARGADA. -(A GENARO.) Me diga un poco, ¿qué se ha pensao osté? Me diga.
GENARO. -(Rezongando, sin hacerle caso.) ¡Bruta gente! ¡Bruta gente!... (A INDALECIA.) No te aflija. ¿No vino ninguno?...
INDALECIA. -Nadie.
GENARO. -(Se encamina hacia su cuarto, segundo izquierda.)
ENCARGADA. -(Deteniéndolo.) ¡Eh!... Me diga un poco, ¿qué se ha pensao?...
GENARO. -¿Parlate a me?...
ENCARGADA. -(Alterada.) ¡A lei, sí; a lei, a lei! Sí...
GENARO. -(La mira fijo un instante y le hace la mueca característica de los napolitanos. Se va a su cuarto dando un portazo al entrar.)
ENCARGADA. -(Furibunda.) Furbo... ¡Mazcalzone!
VECINA 2ª. -Está borracho el botellero. No le haga caso. Venga.
ENCARGADA. -¡Canaglia!
VECINA 2ª. -Venga a curarse esa pierna. Déjelo.
ENCARGADA. -¡Mazcalzone! (Volviéndose a INDALECIA.) Usté también, ¿qué está compadriando así?... Mañana mismo le hago tirar eso cachivache a la calle... ¡Tanto embromar, también!... (Se va rezongando conducida por la VECINA 2ª.)


 Escena III
INDALECIA. -(Deja la costura y se aproxima a la cuna.) Vamos, nena. ¡Arriba!... ¡No se va a pasar durmiendo todo el día!... ¿No?... Entonces u... upa!... (La levanta.) ¿Quiere pancito?... (Saca un mendrugo del bolsillo y se lo da.) Esta noche traerán centavos, bastante plata, y vamos a comer mucho, ¡mucho!... ¿Tiene hambrecita?...
GENARO. -(Reapareciendo con un grueso pan y una navaja en las manos, se acerca a INDALECIA y corta una porción.) Toma... ¡Mangia!...
INDALECIA. -¡Oh!... ¡Para qué se ha incomodado!...
GENARO. -¡Mangia, te digo!... (Saca un bollo de bolsillo y se lo da a la nena.) Mangia vos. ¿Dove sono i ragazzi?
INDALECIA. -No sé. En la calle tal vez...
GENARO. -(Se aproxima a la puerta del foro y llama a voces.) ¡Eh!... ¡Tú!... Vieni. Angue, tú!... (Aparecen tres chicos. GENARO da un trozo de pan a cada uno.) Toma... ¡Mangia... tú, mangia!... ¡Mangia!... (Los muchachos reciben el pan con alborozo y se ponen a comer.)
INDALECIA. -¡Mal agradecidos!... ¿Cómo se dice?...
UNO DE LOS CHICOS. -(A boca llena.) ¡Muchas gracias!...
GENARO. -(Indicándoles la puerta.) ¡Vía! (A INDALECIA.) No hacen falta cumplimientos. Hay hambre, se mangia y se acabó!... (Los chicos hacen mutis. GENARO se sienta en cualquier parte, saca salame del bolsillo y se pone a comer. Pausa.) Estuve en el hospital. Le han hecho la operación a tu marido...
INDALECIA. -¿Cómo?... ¿Otra?...
GENARO. -Naturalmente. (Alzándose.) Toma. Mangia un po de salame.
INDALECIA. -¡Oh!... ¡Me lo van a matar!... (Toma el salame y se lo pasa a la nena.)
GENARO. -(Volviendo a sentarse.) Sería mecor, si ha de quedar paralítico.
INDALECIA. -¡Pobre Daniel!... ¿Habló con él?...
GENARO. -No lo decan ver. No hace falta tampoco... (Pausa.) ¿Qué decía la encargada?
INDALECIA. -¡Oh!... Lo de siempre. Rezongar... Insultarme...
GENARO. -¡Bruta gente!...
INDALECIA. -¡Son tan malos!... Vea: a ella le disculpo, porque, al fin y al cabo, es patrona; pero a las otras, a las demás vecinas... ¡Gente desalmada!... ¡Si fueran más felices o mejores que una, no diría nada, ¡qué diablos! Tendrían derecho. Pero no. Son pobres como yo, tienen hijos como yo, y maridos que trabajan expuestos a que los destroce una máquina o caerse de un andamio, y en vez de pensar un poco que podrían verse en mi caso mañana o pasado, se ponen a la par de la otra para mortificarme. Y todo por adularla, ¡nada más! ¿Usted cree que ha habido uno solo en esta casa capaz de ofrecerme un poco de caldo para la nena? No, señor; prefieren tirar las sobras por el caño...
GENARO. -¡Bruta gente!
INDALECIA. -¡Es lo que más me desconsuela!... (Afligida.) Me dan tantas ganas de llorar... Ver que una no es nadie... Que de repente se queda sola en el mundo, aislada... abandonada de todos... peor que un perro... (Llora.)
GENARO. -¡Ma no!... ¡Ma no!... ¿Qué se gana con afliquirse?... ¡Cállase la boca!... ¡Bruta gente!... Decate de llorar, ¿sabe?... (Se oye un tumulto y gritos afuera.) ¡Viejo loco!... ¡Viejo borracho!... ¡Viejo loco!... (Aparece un grupo de pilluelos, entre ellos los hijos de INDALECIA, acosando a un viejo soldado, inválido de la guerra del Paraguay.)

 Escena IV
INVÁLIDO. -(Persiguiendo a los muchachos con el bastón enarbolado.) ¡Mal enseñados!... ¡Con eso van a hacer patria!...
INDALECIA. -¡Tata!...
GENARO. -(A los chicos.) ¡Vía!... ¡Caramba, caramba!... ¡Fuori!... ¡Sinvergüenza!... (Los corre.)
INVÁLIDO. -¡Muchas gracias, don!... ¡Parece mentira!...
GENARO. -Son cosas de ragazzi...
INVÁLIDO. -No ve, hombre, a qué extremo hemos llegado. Los gringos tienen que defender a los servidores de la patria. Vea, amigo; aquí ande usté me ve, ¿sabe?, yo soy el cabo Morante, y pregúntele a cualquiera de los que estuvieron en la guerra, si llevo al cuete esta cintita y esta otra...
GENARO. -¡Eh, bueno! ¡Qué le vamo a hacer!
INVÁLIDO. -¿Cómo qué le vamos a hacer? ¡Que lo respeten, canejo! (A INDALECIA.) ¿Cómo te va diendo, m'hija?...
INDALECIA. -Aquí estamos... Y usté, ¿qué hace por acá?...
INVÁLIDO. -A verte, pues... Y así no más me recibís... ¿No digo?... Hasta los hijos son unos ingratos...
GENARO. -¿Ése es su padre?...
INVÁLIDO. -¿Y cómo le va?... Y legítimo, ¿sabes, che, gringo?... Lo que hay es que ya no me va reconociendo...
INDALECIA. -¿Y cómo ha venido a dar conmigo?...
INVÁLIDO. -Por tu desgracia... Esta mañana en el boliche del tuerto Ramos, allá en Palermo, ¿sabes?... y oí que un mocito leía en el diario que te habían desalojao y que levantaban una subscripción pa vos... ¡Pucha, digo, si es m'hija!... ¡Pobre mujer!... ¿Adónde vive?... Calle tal... me dijo el mozo. ¡Vamos a ver a mi Indalecia en la missiadura! Y agarré p'acá... Si en algo puedo servirte, ¿sabes?, aunque manco, no me olvido que sos m'hija...
INDALECIA. -Podías haberte acordado antes...
INVÁLIDO. -¡Qué querés!... Te retobaste; te empeñaste en juir con ese zonzo de tu marido...
INDALECIA. -Bueno; no hablemos de él, ¿eh?...
INVÁLIDO. -No hablemos, si querés. Pero yo te dije que ibas a ser desgraciada con él, y ya ves cómo salió cierto. ¿Se cayó de un andamio, no?...
INDALECIA. -Sí, señor.
INVÁLIDO. -No ve, pues... ¡Cuando yo te lo decía!... ¿Esa nena es tuya?... Venga p'acá, mocita, con su agüelo... (La chica, asustada, se recuesta a la madre.) No, ve, pues... Pucha cómo está el país, amigo gringo... Los nietos no las van con los agüelos... Ya no se respeta la familia ni nada... En nuestro tiempo, había e ver... Y esos otros mocosos, ¿son tuyos también?... Con que ustedes eran los que venían insultando a su agüelo, ¿eh? ¡Ahora van a ver, mocosos!... (Va hacia ellos.)
INDALECIA. -¡Tata!...
GENARO. -(Deteniéndolo.) ¡A ver!... Décate de embromar
INVÁLIDO. -¡Oh!... ¿Y a vos quién te da vela?... Che, Indalecia, ¿éste es otro yerno?... Amigo; podía pagarle el cuarto, cuando menos...
GENARO. -¡Décase de embromar! (Se va a su cuarto.) ¡Bruta gente! ¡Bruta gente!
INVÁLIDO. -Miralo al gringo... Hinchao como un zorrino... (A voces.) ¡Ché, Musolino!...
INDALECIA. -Déjelo, tata. Si ha venido para fastidiar a la gente, podía haberse quedado...
INVÁLIDO. -Bueno, me viá sentar, ya que no invitas... (Se sienta. Pausa.) ¿Te trajieron la plata e la suscrición ya?
INDALECIA. -No, señor.
INVÁLIDO. -Ya sabés: no te puedo ayudar con nada, porque ando muy misio y vivo en el cuartel del 5º; pero si querés, te puedo buscar la pieza pa mudarte. Hoy he visto una en la calle Soler...
INDALECIA. -No se incomode...
INVÁLIDO. -¿Y qué pensás hacer?...
INDALECIA. -No sé. ¡Nada!...
INVÁLIDO. -Esperate un poco. Hay un asilo de güérfanos militares ¿sabés?... Allí... ¡pucha madre!... Si yo no estuviera tan desacreditao con el coronel... le podía pedir una recomendación. (Sale la ENCARGADA.)
INDALECIA. -¿Para qué?
INVÁLIDO. -Pa que metás toda esa colmena de muchachos... ¿Qué vas a hacer con ellos?...

 Escena V
ENCARGADA. -Eso es lo que digo yo. Que lo meta nel asilo... No sirve más que pa trabaco...
INVÁLIDO. -Salú, doña...
INDALECIA. -No, señor; no me separo de mis hijos. Si ustedes no tienen corazón, yo lo tengo, y bien puesto...
ENCARGADA. -Ma diga un poco. No es peor que se mueran de hambre de no tener qué comer...
INVÁLIDO. -Ha dicho la verdá. Choque esos cinco. (A INDALECIA.) ¿Quién es ésta, che?...
ENCARGADA. -Sono la encargada de la casa...
INVÁLIDO. -¡Che, che, che!... ¿Y vos la pusiste de patitas en la calle, no?...
ENCARGADA. -Eh... Naturalmente, si no pagaba l'arquiler...
INVÁLIDO. -¿Y todavía te metés a dar consejos?... ¡Ya podés ir tocando de acá, gringa!
ENCARGADA. -¿E osté qué se ha pensao? Yo soy la dueña acá, ¿sabe?...
INVÁLIDO. -¡Qué vas a ser dueña, desgraciada!
ENCARGADA. -Bueno; déquese de embromar... (A INDALECIA.) ¿E osté sa creído que esto e una sala per recibir la visitas?... Haga el favor da sacar de aquí a ese vieco borracho...
INVÁLIDO. -¡Tú madre, gringa el diablo!...

Escena VI
GENARO. -¡Madona del Carmen! ¡Dequen en paz esa pobre muquer!... (Enérgico, tomando por un brazo a la ENCARGADA.) ¡Haga el favor, mándese a mudar de aquí!... ¡Ya!... ¡Ya!... ¡Váyase, porque te rompo la facha!... ¡Caramba!...
ENCARGADA. -(Volviéndose furiosa.)...¡Dío Santo!... ¡Porco!... ¡Canaglia!
GENARO. -(La empuja con violencia.) ¡Fuori!... (Volviéndose al INVÁLIDO.) ¡Usted también; mándese mudar!... ¡Hombre bruto! ¡Gente bruta!...
INVÁLIDO. -¡No me toqués!... ¡No te me acerqués, gringo!... Porque te... (Tumulto. Salen vecinos. La ENCARGADA vocifera.)
INDALECIA. -Sosiéguese, don Genaro... Genaro. -(Amagándole un sopapo a la ENCARGADA.) ¡Bruta gente!...
INVÁLIDO. -Ladiate, Indalecia, que entuavía puedo con un gringo...

Escena VII
(Aparecen el COMISARIO y el PERIODISTA, seguidos de un grupo de chicos.)
COMISARIO. -¿Qué desorden es éste?... A ver... Sosieguense...
ENCARGADA. -Vea, señor Comisario... Esta canaglia de un botegliero, me ha pegao una trompada tremenda...
INVÁLIDO. -(Cuadrándose.) ¡A la orden, mi jefe!...
GENARO. -(Yéndose a la pieza.) ¡Bruta gente, per Dío!...
ENCARGADA. - No lo deque dir, señor comisario, me ha pegao, me ha pegao, é un senvercuenza!...
COMISARIO. -(A GENARO.) ¡A ver, deténgase!... ¿Qué ha pasado?...
ENCARGADA. -Mire, señor comisario, llévelo preso.
COMISARIO. -Cállese la boca.
INVÁLIDO. -Yo soy testigo, mi comisario. No ha pasao nada, mi comisario... Todo ha sido de boca, no más. ¿Basta la palabra?
COMISARIO. -Bajá la mano no más. A ver... Despejen ustedes un poco...
ENCARGADA. -No, señor comisario...
COMISARIO. -¡Despeje, le he dicho!...
ENCARGADA. -(Se va refunfuñando y antes de desaparecer mira con odio a GENARO y besa la cruz, jurándole venganza.)
COMISARIO. -(A INDALECIA, que está rodeada de sus hijos.) ¿Quién es la dueña de estos muebles?...
INVÁLIDO. -(Indicando a INDALECIA.) Es una servidora... Mi hija...
COMISARIO. -Bien, señora. Yo soy el comisario de la sección, y el señor es un repórter de «La Nación». Hemos sabido que usted se encontraba en esa situación y...
PERIODISTA. -Nuestro diario ha sido el primero en dar la noticia...
INVÁLIDO. -Me costa. ¿No te dije, m'hija, que lo había leído?...
PERIODISTA. -Usted ya sabrá que iniciamos una suscripción en su favor. Vengo a traer lo que se ha recibido hasta hoy. No es mucha cosa, pero le permitirá alquilar una pieza y atender las primeras necesidades...
INVÁLIDO. -Da las gracias, pues, mujer...
PERIODISTA. -Aquí tiene estos sesenta pesos y la lista de las personas que han mandado al diario... Sírvase.
INDALECIA. -(Se echa a llorar estrechando a la nena. Pausa. Emoción. GENARO se seca los ojos con la manga.)
PERIODISTA. -No se aflija, señora. Ya ve usted... Las cosas se remedian. Cálmese. Tome su dinerito...
INVÁLIDO. -¿Sabe que está lindo esto? Cuando te train la salvación te ponés a llorar. Lo hubieses hecho antes. (Toma el dinero y se lo ofrece.) ¡Agarrá y da las gracias, pues!...
LA NENA. -¡Mamita!... ¡Mamita!...
INDALECIA. -(Serenándose.) Está bien... Muchas gracias... No llore, mi nena... No llore... ¿Ve?... Mamita ya no llora tampoco... A ver... Séquese esos ojitos. (Le limpia la cara y le suena los mocos con el delantal.) Sea buenita... ¡Esos hombres son muy buenos! ¡Muchas gracias, señores, muchas gracias!...
PERIODISTA. -El comisario por su parte ha hecho algunas diligencias en su favor... Él le dirá...
COMISARIO. -Es cierto. He conseguido colocarle a sus hijos... ¿Son éstos?... ¿Éste es el mayor?... Bueno, a éste lo mandaremos a la Correccional de menores...
GENARO. -¿Cómo dice, señor comisario?...
COMISARIO. -(Prosiguiendo sin contestarle.) Allí aprenderá un oficio y se hará un hombre útil... Para los demás he conseguido que el asilo...
INDALECIA. -¿Cómo?... ¿Mis hijos?...
COMISARIO. -Sí, señora. Ya está todo dispuesto. La Sociedad de Beneficencia los tomará a su cargo.
INDALECIA. -¡Mis hijos!... ¡No!... ¡No!... ¡No me separo de ellos!... ¡No, señor! ¡De ninguna manera, pobrecitos!... ¡Son míos, son muy buenos!...
COMISARIO. -Señora, comprenda usted que en su caso...
INDALECIA. -¡Mis hijitos! ¡Qué esperanza!... ¡No! ¡Ni lo sueñen!...
GENARO. Natural. Y tiene razón...
COMISARIO. -Retírese usted. ¡Nadie tiene que ver aquí!
GENARO. -No tengo que ver, pero digo la verdad, ¿sabe?...
COMISARIO. -¡Que despeje, le he dicho!...
GENARO. -¡Eh, bueno!... Está bien. Ma es una incustisia... ¡Bruta quente!...
PERIODISTA. -Tiene que resignarse, señora. Es natural que le duela separarse de ellos, pero preferible es que se los mantenga la Sociedad a que mañana tengan que andar rodando por ahí...
INDALECIA. -Tendrá mucha razón, señor. Pero yo no puedo separarme de ellos...
INVÁLIDO. -¡Pero ha visto qué rica cosa!... Es la primera vez que la patria se ocupa de proteger a este viejo servidor, manteniéndole a los nietos, y vos te oponés. No seas mal agradecida, mujer... Mire, amigo, este brazo lo perdí en Estero Bellaco, y aquí en esta pierna tengo otra bala más, ¿sabe? Bueno, y ya ve lo que he ganao... Que mis hijos y mis nietos se vean en este estao. ¿Ahora se acuerdan? Está bien. Hay que agarrar no más... Vale más tarde que nunca, ¿no le parece?...
COMISARIO. -Es natural. Bien señora: tiene usted que resolverse y...
INDALECIA. -No, señor... Estoy bien resuelta. No me separo de mis pobres hijos... No puedo, no puedo... Nunca podría...
INVÁLIDO. -¡Pucha, mujer zonza! No parece hija mía...
COMISARIO. -¿Prefiere usted verlos morirse de hambre o convertidos en unos perdularios?
INDALECIA. -¡No! ¡No!... Ya me han ayudado a tomar pieza. Ahora, demen trabajo sí quieren; demen trabajo, que a mí no me faltan fuerzas, y yo me encargaré de mantenerlos y de educarlos...
GENARO. -Eso, sí está bien dicho...
COMISARIO. -Le he dicho que no se meta usted.
INDALECIA. -Y después, no son míos solamente. ¿Qué cuenta le voy a dar al pobre padre, que tanto los quiere, que se ha desvivido por ellos; qué cuenta le voy a dar cuando salga del hospital?... ¡No! ¡No!... ¡No es posible!... ¡Mis hijitos!...
COMISARIO. -¡Oh!... A ese respecto debe estar tranquila. Su marido está muy mal y difícilmentesaldrá del hospital. En todo caso, quedará paralítico...
GENARO. -¡Oh, bruta quente!...
INDALECIA. -(Se echa a llorar.)

Escena VIII
EL FOTÓGRAFO de «Caras y Caretas». -(Al periodista.) Hola, amigo.
PERIODISTA. -¿Cómo le va? ¿Viene a sacar una nota?...
FOTÓGRAFO. -Precisamente. Una linda nota, por lo que veo... ¿Esta es la víctima?...
PERIODISTA. -¿Usted conoce al señor? (Presentándolo.) El comisario de la sección... Un repórter de «Caras y Caretas». (Saludos.)
FOTÓGRAFO. -Llego en un lindo momento. (Al mensajero que lleva los aparatos.) A ver... sacá pronto eso... (Al COMISARIO.) ¡Qué cuadros! ¿no?...
COMISARIO. -Ésos se ven a cada rato... Es una cosa bárbara la miseria que hay... (El FOTÓGRAFO rodeado de pilluelos y vecinos, acomoda la máquina sobre el trípode buscando la luz conveniente.)
FOTÓGRAFO. -Aquí queda bien. Así... (Los vecinos toman colocación frente al foco, tratando de salir en la vista.) Le tomaremos uno así llorando. Es un momento espléndido... (Enfoca.) Ustedes tendrán la bondad de retirarse... Más... Más lejos. (Al INVÁLIDO.) Usted también, retírese...
INVÁLIDO. -Yo soy el padre de ella, pues; ¿por qué vía salir?...
FOTÓGRAFO. -Está bien, disculpe... (Cuando se vuelve, todos se acomodan de nuevo.) He dicho que se retiren...
COMISARIO. -A ver... ¡Despejen!...
FOTÓGRAFO. -Ya les ha de llegar su turno. Pierdan cuidado... Bien... No se muevan... Un momento... Ya estuvo...
INVÁLIDO. -¿He salido bien yo?...
FOTÓGRAFO. -¡Macanudo!... (Al COMISARIO.) Ahora podrían ponerse ustedes. Y si la señora quisiera levantar la cabeza... (A INDALECIA.) ¡Señora!... ¡Señora!...
GENARO. -Métanme preso y hagan lo que quieran... Ma esto es una barbaridá... Mándase mudar... ¡Per Dío!... ¡Qué bruta quente!... Deque tranquila esa pobre muquer... ¡Caramba!... ¡Caramba!...
PERIODISTA. -(Al COMISARIO, que quiere intervenir.) La verdad es que no le falta razón... Sería mejor...
FOTÓGRAFO. -Por mí... La nota importante ya la tengo... (Se pone a empaquetar su aparato.)
INVÁLIDO. -Pero han visto este gringo, ¿qué se ha creído de la familia también?... ¡No faltaba más, hombre!...
COMISARIO. -(A INDALECIA.) Bueno, señora, no se aflija más y resuélvase.
INVÁLIDO. -Déjela. Sí ya está resuelta.
INDALECIA. -¡Mis pobres hijitos!... ¡No es posible!... ¡No puedo, me moriría!...
PERIODISTA. -Piense que es un egoísmo suyo. Por el momento, podrá mantenerlos si trabaja; pero puede ocurrirle que mañana no tenga que darles de comer... Enfermarse... morirse... ¿Qué va a ser de ellos?... Usted no pierde, dándolos al asilo... Los podría ver a menudo... Allí se formarán, aprenderán un oficio...
COMISARIO. -Y mañana serán hombres útiles para usted y para todos...
INVÁLIDO. -¡Claro está!... ¿Preferís verlos en la cárcel por bandidos?...
INDALECIA. -Bueno... Sí... Hagan de mí lo que quieran... ¡Sí!... ¡Sí!... ¡Pobres hijitos míos!...
COMISARIO. -Eso es entrar en razón... Bueno. Con ese dinero alquílese una pieza y mañana véngase por la comisaría con los chicos, que iremos a colocarlos, ¿eh?
PERIODISTA. -¿Nos vamos?... Bien... Adiós, señora. Tranquilícese usted... Sea razonable...
INVÁLIDO. -Da las gracias, pues, y saludá...
PERIODISTA. -Déjela... Le mandaremos por el comisario la plata que se reciba... (Al FOTÓGRAFO.) ¿Salimos?...
FOTÓGRAFO. -Sí, ¿cómo no?... Buenas tardes, señores.
COMISARIO. -(A GENARO.) Y a ver vos si te dejás de andar zonciando... (GENARO le vuelve la espalda.)
INVÁLIDO. -(Al COMISARIO.) Diga, mi jefe... Habrá unos níqueles pal milico viejo...
COMISARIO. -¿Para mamarte, no?...
INVÁLIDO. -¿Qué quiere, pues? Es lo único que me ha dao la patria... Un vicio...
COMISARIO. -(Riéndose.) Tenés razón. Tomá... (Mutis. Los muchachos y vecinos salen también detrás.)
INVÁLIDO. -(Volviéndose a INDALECIA.) ¡Che, mi hija!... Hoy no he morfao nada, ¿sabés?... Refílame un nalcito de esos que te dieron...
INDALECIA. -Tome... Tómelos todos... Yo para qué los quiero ahora... (Se abraza sollozando a sus hijos.)

lunes, 26 de septiembre de 2011

Película sobre "Martín Fierro" (fragmento)


Dejo un fragmento de una vieja película sobre el texto, que pueden ver entera en Youtube.

"Martín Fierro" Cantos (capítulos) 1 y 7


MARTÍN FIERRO
             1
Aquí me pongo a cantar
Al compás de la vigüela,
que el hombre que lo desvela
una pena estrordinaria,
como la ave solitaria
con el cantar se consuela.

Pido a los santos del cielo
que ayuden mi pensamiento:
les pido en este momento
que voy a cantar mi historia
me refresquen la memoria
y aclaren mi entendimiento.

Vengan santos milagrosos,
vengan todos en mi ayuda
que la lengua se me añuda
y se me turba la vista;
pido a mi Dios que me asista
en una ocasión tan ruda.

Yo he visto muchos cantores,
con famas bien otenidas
y que después de alquiridas
no las quieren sustentar:
parece que sin largar
se cansaron en partidas.

Mas ande otro criollo pasa
Martín Fierro ha de pasar;
nada lo hace recular
ni las fantasmas lo espantan,
y dende que todos cantan
yo también quiero cantar.

Cantando me he de morir,
cantando me han de enterrar
y cantando he de llegar
al pie del eterno Padre;
dende el vientre de mi madre
vine a este mundo a cantar.

Que no se trabe mi lengua
ni me falte la palabra;
el cantar mi gloria labra
y, poniendomé a cantar,
cantando me han de encontrar
aunque la tierra se abra.

Me siento en el plan de un bajo
a cantar un argumento;
como si soplara el viento
hago tiritar los pastos.
Con oros, copas y bastos
juega allí mi pensamiento.

Yo no soy cantor letrao
mas si me pongo a cantar
no tengo cuándo acabar
y me envejezco cantando:
las coplas me van brotando
como agua de manantial.

Con la guitarra en la mano
ni las moscas se me arriman;
naides me pone el pie encima,
y, cuando el pecho se entona,
hago gemir a la prima
y llorar a la bordona.

Yo soy toro en mi rodeo
y torazo en rodeo ajeno;
siempre me tuve por güeno
y si me quieren probar,
salgan otros a cantar
y veremos quién es menos

No me hago al lao de la güeya
aunque vengan degollando;
con los blandos yo soy blando
y soy duro con los duros,
y ninguno en un apuro
me ha visto andar tutubiando.

En el peligro !qué Cristos!
el corazón se me enancha,
pues toda la tierra es cancha,
y de eso naides se asombre;
el que se tiene por hombre
ande quiera hace pata ancha.

Soy gaucho, y entiendaló
como mi lengua lo esplica:
para mi la tierra es chica
y pudiera ser mayor;
ni la víbora me pica
ni quema mi frente el sol.

Nací como nace el peje
en el fondo de la mar;
naides me puede quitar
aquello que Dios me dio:
lo que al mundo truje yo
del mundo lo he de llevar.

Mi gloria es vivir tan libre
como el pájaro del cielo;
no hago nido en este suelo
ande hay tanto que sufrir,
y naides me ha de seguir
cuando yo remuento el vuelo.

Yo no tengo en el amor
quien me venga con querellas;
como esas aves tan bellas
que saltan de rama en rama,
yo hago en el trébol mi cama,
y me cubren las estrellas.

Y sepan cuantos escuchan
de mis penas el relato
que nunca peleo ni mato
sino por necesidá
y que a tanta alversidá
sólo me arrojó el mal trato.

Y atiendan la relación
que hace un gaucho perseguido,
que padre y marido ha sido
empeñoso y diligente,
y sin embargo la gente
lo tiene por un bandido.
               
                7
De carta de más me vía
sin saber a donde dirme;
mas dijeron que era vago
y entraron a perseguirme.

Nunca se achican los males,
van poco a poco creciendo,
y ansina me vide pronto
obligado a andar juyendo.

No tenía mujer ni rancho
y a más, era resertor;
no tenía una prenda güena
ni un peso en el tirador

A mis hijos infelices
pensé volverlos a hallar,
y andaba de un lao al otro
sin tener ni que pitar.

Supe una vez por desgracia
que había un baile por allí,
y medio desesperao
a ver la milonga fuí.

Riunidos al pericón
tantos amigos hallé,
que alegre de verme entre ellos
esa noche me apedé.

Como nunca, en la ocasión
por peliar me dio la tranca.
y la emprendí con un negro
que trujo una negra en ancas.

Al ver llegar la morena,
que no hacía caso de naides,
le dije con la mamúa:
-Va...ca...yendo gente al baile.

La negra entendió la cosa
y no tardó en contestarme,
mirándome como a un perro:
-Mas vaca será su madre.-

Y dentró al baile muy tiesa
con más cola que una zorra,
haciendo blanquiar los dientes
lo mesmo que mazamorra.

-¡Negra linda!-... dije yo.
-Me gusta... pa la carona-;
y me puse a talariar
esta coplita fregona:

-A los blancos hizo Dios,
a los mulatos San Pedro,
a los negros hizo el diablo
para tizón del infierno.-

Había estao juntando rabia
el moreno dende ajuera;
en lo escuro le brillaban
los ojos como linterna.

Lo conocí retobao,
me acerqué y le dije presto:
-Po...r...rudo que un hombre sea
nunca se enoja por esto.

Corcovió el de los tamangos
y creyéndose muy fijo:
-¡Más porrudo serás vos,
gaucho rotoso!-, me dijo.

Y ya se me vino al humo
como a buscarme la hebra,
y un golpe le acomodé
con el porrón de ginebra.

Ahí nomás pegó el de hollín
mas gruñidos que un chanchito,
y pelando el envenao
me atropelló dando gritos.

Pegué un brinco y abrí cancha
diciéndoles: -Caballeros,
dejen venir ese toro.
solo nací... solo muero.

El negro, después del golpe,
se había el poncho refalao
y dijo: -Vas a saber
si es solo o acompañado.

Y mientras se arremangó,
yo me saqué las espuelas,
pues malicié que aquel tío
no era de arriar con las riendas.

No hay cosa como el peligro
pa refrescar un mamao;
hasta la vista se aclara
por mucho que haiga chupao.

El negro me atropelló
como a quererme comer;
me hizo dos tiros seguidos
y los dos le abarajé.

Yo tenía un facón con S,
que era de lima de acero;
le hice un tiro, lo quitó
y vino ciego el moreno;

Y en el medio de las aspas
un planazo le asenté,
que lo largué culebriando
lo mesmo que buscapié.

Le coloriaron las motas
con la sangre de la herida,
y volvió a venir jurioso
como una tigra parida.

Y ya me hizo relumbrar
por los ojos el cuchillo,
alcanzando con la punta
a cortarme en un carrillo.

Me hirvió la sangre en las venas
y me le afirmé al moreno,
dándole de punta y hacha
pa dejar un diablo menos.

Por fin en una topada
en el cuchillo lo alcé,
y como un saco de güesos
contra un cerco lo largué.

Tiró unas cuantas patadas
y ya cantó pal carnero:
nunca me puedo olvidar
de la agonía de aquel negro.

En esto la negra vino
con los ojos como ají
y empezó la pobre allí
a bramar como una loba.
Yo quise darle una soba
a ver si la hacía callar,
mas pude reflesionar
que era malo en aquel punto,
y por respeto al dijunto
no la quise castigar.

Limpié el facón en los pastos,
desate mi redomón,
monté despacio y salí
al tranco pa el cañadón.

Después supe que al finao
ni siquiera lo velaron,
y retobao en un cuero,
sin rezarle lo enterraron.

Y dicen que dende entonces,
cuando es la noche serena
suele verse una luz mala
como de alma que anda en pena.

Yo tengo intención a veces,
para que no pene tanto,
de sacar de allí los güesos
y echarlos al camposanto.

martes, 13 de septiembre de 2011

Tarea domiciliaria opcional

PROPUESTA: COMPARAR ESTE POEMA CANTADO CON EL POEMA 20 DE NERUDA.
1) Ver similitudes y diferencias en temas, estructura, lenguaje o lo que puedan encontrar.
2) ¿Conoce otra canción que trate temas similares al Poema XX?
3) ¿Cómo cree que quedaría el Poema XX si se cantara al son de "A cartas vistas"? Fundamente su opinión.

Buitres A Cartas Vistas
Es la historia del regreso
por los pasos de tus versos
esta es nuestra canción.

Pedí jugar a cartas vistas
cuando se pierde así en la vida
se pierde y no se habla más.

La noche ya no es mi guarida
el vidrio solo abre
heridas tus ojos diez años atrás.

A veces siento
rodando en mi caída
tu voz que llama desde el mar
es el eco de

una canción herida al viento
y un solo corazón latiendo
o aún peor
lo que es vivir
la vida sin ti.

No me importa lo que digan
yo pagué por esta vida
y no quiero devolución.

De otro, sí, será de otro
como fue un día de mis besos
y eso no se quita más.

Dejame hablarle
también a tu silencio
porque así fue que te perdí
como el eco de

una canción herida al viento
y un solo corazón latiendo
o aún peor
lo que es vivir
la vida sin ti.

Neruda. "Poema 20" (voz: Alex Ubago), "Tus manos" (voz: Laura Canoura) y "Poema 14" (voz: Alejandro Sanz)

lunes, 22 de agosto de 2011

Deber obligatorio sobre los poemas de Alfonsina Storni

1) Lea los poemas que se publican a continuación y busque en el diccionario las palabras que no comprenda, o al menos las cinco que considera más difíciles.
2) Elija uno de esos textos para relacionarlo con la vida de la escritora; ¿en qué aspectos pueden estar relacionados?
3) Determine tres puntos de semejanza entre los cinco poemas que se repartieron en clase.
4) Seleccione un poema para comentar, señalando sus temas, cómo es la estructura formal y cinco recursos literarios que aparezcan en el texto.

El trabajo debe ser individual, con lapicera y entregado como fecha límite el 1 de setiembre. No se admitirán dilaciones, salvo falta con razón justificada.

sábado, 20 de agosto de 2011

Homenaje a Alfonsina Storni


Esta es una canción en homenaje a Alfonsina, inspirada en su trágica muerte y en el último poema que escribió. Les dejo dos versiones, a ver si les gustan...


martes, 16 de agosto de 2011

Poemas de Alfonsina Storni

Último poema

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara en la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas, bájala un poquito.

Déjame sola; oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias... Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido.



Dolor

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;

ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;

ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.
 

El clamor

Alguna vez, andando por la vida,
por piedad, por amor,
como se da una fuente, sin reservas,
yo di mi corazón.

Y dije al que pasaba, sin malicia,
y quizá con fervor:
-Obedezco a la ley que nos gobierna:
He dado el corazón.

Y tan pronto lo dije, como un eco
ya se corrió la voz:
-Ved la mala mujer esa que pasa:
Ha dado el corazón.

De boca en boca, sobre los tejados,
rodaba este clamor:
-¡Echadle piedras, eh, sobre la cara;
ha dado el corazón!

Ya está sangrando, sí, la cara mía,
pero no de rubor,
que me vuelvo a los hombres y repito:
¡He dado el corazón!


El divino amor

Te ando buscando, amor que nunca llegas,
te ando buscando, amor que te mezquinas,
me aguzo por saber si me adivinas,
me doblo por saber si te me entregas.

Las tempestades mías, andariegas,
se han aquietado sobre un haz de espinas;
sangran mis carnes gotas purpurinas
porque a salvarme, ¡oh niño!, te me niegas.

Mira que estoy de pie sobre los leños,
que a veces bastan unos pocos sueños
para encender la llama que me pierde.

Sálvame, amor, y con tus manos puras
trueca este fuego en límpidas dulzuras
y haz de mis leños una rama verde.



La caricia perdida

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos ... En el viento, al rodar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida, ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida rodará... rodará...

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va,

si no ves esa mano ni la boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de llamar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida ¿me reconocerás?


jueves, 4 de agosto de 2011

José Martí: poema IX del libro "Versos sencillos" ("La niña de Guatemala")

Quiero, a la sombra de un ala,
Contar este cuento en flor:
La niña de Guatemala,
La que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos,
Y las orlas de reseda
Y de jazmín: la enterramos
En una caja de seda.

…Ella dio al desmemoriado
Una almohadilla de olor;
Él volvió, volvió casado:
Ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
Obispos y embajadores;
Detrás iba el pueblo en tandas,
Todo cargado de flores.

…Ella, por volverlo a ver,
Salió a verlo al mirador:
Él volvió con su mujer:
Ella se murió de amor.

Como de bronce candente
Al beso de despedida
Era su frente ¡la frente
Que más he amado en mi vida!

…Se entró de tarde en el río,
La sacó muerta el doctor:
Dicen que murió de frío,
Yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
La pusieron en dos bancos;
Besé su mano afilada,
Besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
Me llamó el enterrador.
¡Nunca más he vuelto a ver
A la que murió de amor!

jueves, 21 de julio de 2011

Tarea domiciliaria opcional

PREGUNTAS SOBRE "CASA TOMADA" para responder individualmente, con lapicera, hasta fin de mes.
1)      ¿A qué actividades se dedican normalmente Irene y su hermano? ¿Cómo cambia su rutina después de la primera ocupación?
2)      Describa las consecuencias negativas de la primera ocupación de la casa.
3)      ¿Qué cree usted que tomó la casa? Fundamente su afirmación; indique qué indicios o pistas lo llevan a pensar de ese modo.
4)      Dibuje un plano de la casa de manera que coincida exactamente con lo que se describe de ella (ojo; circulan por ahí planos equivocados…)
5)      ¿En qué se parecen y en qué se diferencian ambas ocupaciones?
6)      Escriba un final alternativo para el cuento en el que se explique lo sucedido, un tiempo, después. Debe tener algo de diálogo y al menos 12 renglones. Puede aparecer un nuevo personaje, si lo necesita, pero debe ser coherente con el resto del texto.

lunes, 11 de julio de 2011

Recursos literarios (los que hemos dado y otros)

Son recursos que utiliza el autor para embellecer y/o enriquecer un texto literario.

ALITERACIÓN: reiteración de uno o varios sonidos para lograr un efecto sonoro o musical (“su voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca”)

ANÁFORA: reiteración de palabras al comienzo de dos o más versos, en poesía, o de enunciados, en prosa.

ANIMACIÓN: atribución de vida a algo inanimado.

ANTÍTESIS: Contradicción entre dos conceptos, palabras u oraciones.

ASÍNDETON: supresión de la conjunción que uniría varios términos, para dar rapidez a la frase (“coartadas, azares, posibles errores”)

COMPARACIÓN: relación de semejanza entre dos elementos: aquello que se describe y aquello a que se recurre para describirlo, unidos a través de un nexo comparante.

ELIPSIS: se suprime un elemento sintáctico (un verbo, el nombre de un personaje, por ejemplo), que queda sobreentendido.

ETOPEYA: descripción de los rasgos psicológicos o morales de un personaje.

GRADACIÓN: acumulación de imágenes o conceptos que siguen un orden determinado.

GRAFOPEYA: descripción física de un personaje.

HIPÉRBATON: alteración del orden lógico de una frase para resaltar alguno de sus términos (“la vista, entre las orejas de su zaino, fija”).

HIPÉRBOLE: exageración intencional de una idea para lograr cierto efecto.

METÁFORA: sustitución poética de una palabra por otra con finalidad expresiva. Se utiliza una expresión con un significado distinto del habitual (“lo vio Rodríguez, hecho estatua entre los sauces…”).
               
OXÍMORON: unión sintáctica de dos términos que son en sí mismos contradictorios (“dulce amargura”)

PARALELISMO: semejanza formal entre distintas partes de un texto (por ejemplo, entre dos versos: “besé su mano afilada/ besé sus zapatos blancos”)

PERSONIFICACIÓN: atribución de características humanas a lo que no lo es.

SINESTESIA: combinación de imágenes que corresponden a distintos sentidos (“un color chillón”)

SINÉCDOQUE: recurso de nombrar una parte de algo para referirse a la totalidad.